Entre las virtudes que pueda yo tener no destaca la buena gestión del tiempo. En los tiempos de estudiante no le daba demasiada importancia porque al fin y al cabo terminaba cumpliendo. De hecho, cuando comencé a trabajar como traductor tampoco me causaba muchos inconvenientes ya que la imposición de plazos, generalmente cortos, no hacía sino incentivar mi productividad porque tiendo a trabajar mejor bajo presión. Mi problema aparece cuando “no tengo nada que hacer” y en vez de invertirlo en actividades productivas pierdo la mañana (o la tarde). Por eso pensé que podría invertir algo de tiempo en leer La gestió del temps, de Iñaki Bustínduy.

Puedes leer un extracto aquí, ver si lo tienen disponible en las bibliotecas cercanas (catalanas) o comprarlo. Después de unas semanas con Kotler me di cuenta de que necesitaba algo más ligero para mejorar mi rendimiento: 63 páginas me parecían una cantidad idónea para echarle un ojo en la playa, piscina o terraza. Utiliza un catalán bastante básico que casi cualquier castellanoparlante podrá entender.
No es que lo recomiende encarecidamente por lo mucho que he aprendido, pero como argumenta el autor “leer este libro significa que tienes la intención de gestionar mejor tu tiempo”. En ocasiones, no son necesarias grandes modificaciones en nuestros hábitos, sino un pequeño cambio de actitud. Estoy convencido de que seguiré distrayéndome y procrastinando; sin embargo, me doy cuenta de que, sin haberme dicho nada nuevo, este libro me ha ayudado a concienciarme de la importancia de gestionar bien el tiempo y esos ratos muertos cada vez son menos habituales.



